Por Baudelio Luna
Luego de finalizados los comicios del dos de junio, la Coalición Sigamos Haciendo Historia y la Alianza Va x la CDMX, aun se disputan los cargos de elección popular en seis demarcaciones, pero esta vez ya no en las urnas propiamente dichas, sino en los tribunales electorales. Las razones son múltiples y las lecturas políticas de igual forma diversas, todo depende de qué lado se esté, pertenezca, simpatice o comulgue.
La Coalición Morena, PT y PVEM, impugnará, hasta donde se sabe, en tres alcaldías, donde no le favoreció el resultado, a saber: Cuauhtémoc, Coyoacán y Cuajimalpa. Aludiendo entre múltiples irregularidades, la supuesta compra de votos, entrega de dinero y electrodomésticos. Descartando la Benito Juárez, que no ganó, donde la votación fue tres a uno, a favor de Luis Alberto Mendoza Acevedo con 192 mil 781 sufragios.
La Alianza del PAN, PRI y PRD, impugnó los resultados también en tres alcaldías, donde lo peculiar es que tanto el alcalde como las alcaldesas que gobernaban esas demarcaciones buscaban reelegirse en los cargos: Alfa González Magallanes en Tlalpan, Lía Limón en Álvaro Obregón y Luis Gerardo Quijano Morales en la Magdalena Contreras. Destaca la contienda en la Álvaro Obregón donde los intervalos de confianza no permitían en el conteo rápido, decidir cuál es la fuerza política que ocupaba el primer lugar. La diferencia al final fue de casi uno punto cinco porciento.
Lía Limón con el apoyo del presidente del PAN en la ciudad, Andrés Atayde, impugnaron la elección con la intención de anularla, debido a una serie de anomalías en el proceso que enumeraron en seis motivos: funcionarios destituidos indebidamente por personas ajenas a la sección electoral, rebase de tope de campañas, acceso a tiempos en medios de comunicación no autorizados, uso indebido de programas sociales, presunta compra del voto, actos anticipados de campaña y actos proselitistas durante la veda electoral.
En Magdalena Contreras, Quijano Morales busca impugnar los resultados de la elección del dos de junio por diversas irregularidades, que consideró graves y acreditables que tienen como objetivo la nulidad de la elección y ordenar el recuento parcial o total de votos; donde el exdiputado local, José Fernando Mercado Guaida, recuperó la demarcación a favor del partido guinda , venciendo al priísta, con la obtención del 46.5% de los sufragios frente al 44% de su adversario.
En Tlalpan, González Magallanes impugnó la validez de la elección, donde Gabriela Osorio Hernández ganó con más de 10 % de diferencia, debido a que el gobierno federal y de la ciudad, así como Morena, realizaron conductas que transgredieron la equidad en la contienda; actos anticipados de precampaña y campaña; rebase de tope de gastos, no presentación de informes de gastos, compra del voto, la campaña del miedo por la pérdida de los programas sociales, entre otras irregularidades graves.
En este contexto, podemos inferir múltiples lecturas, en general, que tanto la Coalición como la Alianza, buscarán agotar hasta los últimos recursos políticos y jurídicos para poder favorecer a sus candidatos, aun no teniendo la razón histórica de lo que realmente sucedió. Ya fuimos testigos de las conductas de los contendientes en la precampaña, campaña, veda electoral, día de los comicios, conteos rápidos, Programa de Resultados Preliminares (PREP), cómputos distritales y de demarcación, así como en las impugnaciones. De igual forma lo corroboraremos con sus comportamientos sistemáticos al finalizar con la validez de las elecciones por parte del Tribunal Electoral del Poder judicial de la Federación.
Una lectura más pragmática nos lleva a afirmar que muchos de los participantes, que buscaban la reeleccion, no saben perder y están muy apegados o aferrados al poder político. Desdeñando la participación ciudadana que esta vez no les favoreció con su voto, ya sea por el ruin trabajo en su demarcación o la desaprobación de su desempeño.
Una más condescendiente es que están en su legítimo derecho a hacer valer todo aquel recurso político y jurídico para inconformarse, a pesar de ser los protagonistas y constructores directos o indirectos de la democracia, que a veces no gusta cuando no son favorecidos por los resultados adversos.
Una última decodificación, y no con ello queriendo decir que solo estas lecturas poselectorales podrían ser, es la intención de manchar o tergiversar el proceso electoral, con el propósito de deslegitimar el triunfo del opositor, aludiendo a la cerrazón e intransigencia.
Finalmente cabe citar lo sucedido en Xochimilco con la hoy alcaldesa electa, Circe Camacho Bastida, quien ganó por nueve puntos porcentuales de diferencia frente a Gabriel del Monte Rosales. Una cifra contundente que no deja dudas. Lo destacable es que la demarcación fue gobernada dos trienios por el morenista, José Carlos Acosta Ruiz, quien intentó imponer a su alfil, sin embargo al final fue electa como candidata de la Coalición Sigamos Haciendo Historia (Morena, PT y PVEM), la exdiputada local petista Circe Camacho. Su triunfo adquiere muchos significados para quien lo quiera significar e interpretar ante este panorama de impugnaciones, triunfos y derrotas.




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