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lunes, 10 de octubre de 2011

Presenta libros sobre la marihuana en México, en la XI FILZ

Poesía, datos históricos, letras de corridos e iconos de la cultura cannábica
Una investigación que abarca 500 años de historia, conforma un relato puntual sobre la cultura y permanencia de esta planta en nuestra cultura: Juan Pablo García Vallejo

Boletín

Poesía, datos históricos, letras de corridos mexicanos e iconos de la cultura popular y una crónica de cinco siglos de historia constituyen La disipada historia de la marihuana en México, 1492-2010, libro editado por Eterno Femenino Ediciones, del sociólogo Juan Pablo García Vallejo, que será presentado en el marco de la XI Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México (FILZ).

En esta obra se desmitifica el origen de la planta a la par que se relatan historias de personajes públicos que durante su vida la consumieron. Esto gracias a que el autor realizó una investigación que por su extensión —500 años— hace de este un relato puntual sobre la cultura cannábica en México y su permanente presencia en nuestra cultura, como en ninguna otra del planeta, tanto que incluso su nombre en náhuatl, marihuana, es con el que se conoce en todo el mundo.

La historia de esta planta asiática es desconocida por muchos mexicanos y ha sido distorsionada por el poder eclesiástico, médico y político. Hasta el siglo XX comienza a escribirse sobre ella y su constante presencia en toda la historia de México, narra el autor de esta obra.

El libro comienza con la explicación detallada de cómo el cultivo de cáñamo fue legal y fomentado por la Corona Española durante los tres siglos de la Colonia para proveerse de materias primas para su industria naviera. Lo que demuestran que la prohibición de las drogas en México no ha sido perpetua, ni inmutable, sino que es un fenómeno reciente.

También se explica una de las extraordinarias transformaciones que ha tenido el uso del cáñamo y cómo, porejemplo, los indígenas afectados por enfermedades infecciosas que trajeron los españoles, recurren a ella y descubren sus propiedades medicinales. De hecho es por la medicina tradicional indígena que el cáñamo adquirió el nombre universal marihuana, que proveniente de los nombres más comunes que tenían las curanderas, María y Juana.

El libro habla también de los distintos procesos, cambios, usos y costumbres que ha sufrido la hierba en nuestro país. Por ejemplo su consumo por la primera contracultura novohispana de los Léperos, que durante la época de la Reforma fue un sector de la población, bastante numeroso que integraban cerca de 20 mil personas, contestatario que desafió a cualquier tipo de autoridad civil, militar, religiosa, mantenían relaciones extramaritales, utilizaban un lenguaje soez y les gustaba muchísimo la disipación. Por el consumo de marihuana de este grupo, la burguesía decimonónica la consideró una mala costumbre.

Más adelante se explica el uso entre los poetas románticos y modernistas y la gente de cultura, como una forma de iniciación artística, influenciada por los poetas malditos franceses. Sin embargo esta incursión en los paraísos artificiales trajo consigo el tabú moral hacia las drogas, por su peligrosidad tanto en la salud por el consumo excesivo, como en su aspecto social y como amenaza de la cohesión social, ya que varios poetas se ven afectados por el consumo de drogas. No obstante, la marihuana se institucionalizó en la contracultura y también como un hábito de los soldados. Fueron estos últimos quienes definitivamente la popularizaron durante los años de la Revolución Mexicana.

Fue hasta la Constitución de 1917 que los políticos completamente desinformados y manipuladores le quitan el estatus de remedios caseros a las drogas para considerarlas sustancias ilegales y peligrosas. Según lo narrado por Pablo García los políticos querían evitar la “degeneración de la raza” y con ello afectaron la costumbre ancestral del consumo de plantas alucinógenas de las culturas mesoamericanas y, peor aún, al prohibirlas se generó en México un mal mayor: la corrupción de la justicia y de todas las policías gracias a la era de intolerancia hacia las drogas que se sufre hasta hoy.

En los años pos-revolucionarios, son los artistas e intelectuales: pintores, poetas y músicos quienes consumen la marihuana, y son estos mismos quienes se encargaran del Nacionalismo Revolucionario, de los años 1920 y 1930, un dato que muchos desconocen. Y en 1936 se da la primera epidemia de pánico moral contra las drogas y esto lleva al gobierno mexicano a adoptar las políticas prohibicionistas impuestas por los Estados Unidos, en 1937. No obstante la marihuana no pierde su popularidad, por el contrario tiene una presencia constante en el ambiente del cabaret, en la Época de Oro del Cine Mexicano y en la literatura.

Es con el reconocimiento de la juventud, en 1950, que la marihuana se convierte en símbolo de protesta contra el sistema autoritario y opresor anti-jóvenes, y se adopta como droga generacional en 1966. “Contra la pared marihuanos”, será la consigna de los policías para detener y extorsionar a los jóvenes de pelo largo, principales sujetos de la persecución social, afirma el autor.

El sociólogo, autor del libro, cuenta que es hasta la década de los 80 que comienza la lucha por el reconocimiento de los consumidores y por la despenalización de la marihuana con el Primer Manifiesto Pacheco, redactado por él, en defensa de la mariguana que se hizo presente en publicaciones contraculturales.

Para el año 2000 con su visibilización pública y la posterior formulación de iniciativas legislativas para conseguir su des-criminalización, la planta amiga y su cultura cannábica tiene un lugar en la sociedad mexicana.

El autor resalta que si bien pocos de estos datos son conocidos o publicado, esta es una historia benéfica, que nada tiene que ver con los narcotraficante ni con los otros personajes involucrados actualmente en el tema. Es sólo la historia donde tampoco se habla de la corrupción de policías y políticos que alrededor de las drogas se han generado, es la otra historia en favor de una planta amiga y su constante permanencia en la cultura mexicana, y querámoslo o no, la prohibición no es eterna, concluye Pablo García.

La Disipada historia de la Marihuana en México 1492-2010, se presentará en el Café Literario Adolfo Sánchez Vázquez de la XI Feria Internacional del Libro en el Zócalo, el martes 18 de octubre a las 14:00 horas.

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