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martes, 11 de octubre de 2011

Cláusula de Gobernabilidad es antidemocrática: opinan Meyer y Aguayo

Más fácil unificación de las fuerzas conservadoras que de las progresistas, académico 
Por Baudelio Luna

La “cláusula de gobernabilidad” que propone el aspirante del PRI a la presidencia de la República y Exgobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, es antidemocrática, una reversión y un retroceso, coincidieron los investigadores Lorenzo Meyer y Sergio Aguayo, en entrevista para Diario Cuicuilco realizada en el auditorio Alfonso Reyes del Colegio México.

Sergio Aguayo manifestó que en tiempos de emergencia como los que vive México se justifica que los diversos lleguen a acuerdos, como el que suscribió él y muchos otros con Manlio Fabio Beltrones, el otro aspirante presidencial del PRI, con quien tiene poco en común, pero que no fue obstáculo para estampar su rubrica en un desplegado que apareció en días pasados a favor de los gobiernos de coalición.

Dijo que es indispensable que haya “más eficiencia” por parte de los gobernantes, ya que no es posible que el país siga sin tener las reformas que hacen falta para que funcione mejor el sistema político.

Pero aclaró que “no es correcta la cláusula de gobernabilidad que propone Peña Nieto, en la cual se le da el poder al ejecutivo, sin ninguna claridad sobre el programa de gobierno que va a impulsar, una vez que tenga mayoría automática en el legislativo”.

Por lo que propuso que tiene que haber primero el programa entre los partidos y después una negociación con el ejecutivo, de lo contrario advirtió, que “sí habría una reversión, porque estaríamos fortaleciendo a un presidente cuyo origen no es de un demócrata”.

Lorenzo Meyer afirmó que la cláusula de gobernabilidad le parece una trampa porque si cada ciudadano tiene un voto que vale en principio lo mismo, “cómo explicar entonces que el congreso, que es el representante del soberano, que es el pueblo en su conjunto, tenga más representados de un partido de lo que sus votos le dan”, cuestionó.

“La cláusula de gobernabilidad significa que si no se tiene la mayoría absoluta, entonces se le da un extra para que el número de sus representantes en el congreso sean mayoría, pero es una mayoría artificial”, refirió.

Explicó que se justifica con el argumento de que México necesita una mayoría para que pueda salir del caos en que ha vivido en estos dos sexenios, en donde las leyes se quedan entrampadas por falta de ésta.

Aseguró que “se pueden buscar otras fórmulas”, no obstante advirtió que la cláusula de gobernabilidad es “la más antidemocrática de todas y la que se acerca a los orígenes de Peña Nieto, al PRI antiguo”, que tenía el dominio del Congreso, porque las elecciones no valían, ni tenían contenido, y el legislativo “no era un representante genuino de la voluntad ciudadana”, debido a que la mayoría era producto del autoritarismo del sistema.

Cuestionó que con qué derecho los votos que le dan a alguien mayoría relativa, se convierten en mayoría absoluta, “qué alquimia es esa, se dice sería una mayoría artificial, yo digo sería una mayoría tramposa, inaceptable, no es democrático”.

El académico comentó que si alguien quiere tener mayoría la deben de ganar o en ultima instancia hacerle como el PRI, que busca partidos pequeños o minoritarios que le sirvan, aunque aclaró que “es también bastante ilegitimo, porque son partidos muy artificiales”.

“Pero peor esa cláusula de gobernabilidad, en la que se empeña Peña Nieto, porque es un retroceso, una vuelta al pasado, casi una vuelta al pasado”.

En lo que respecta a la “coalición de gobierno”, Lorenzo Meyer mencionó que es menos tramposa y que se da muchas veces en sistemas parlamentarios, pero que en el caso de México, en donde existe un sistema presidencial, el problema radica en que “se quiere hacer un maridaje” entre sistemas parlamentarios y presidencial.

Argumentó que si dos o más partidos encuentran afinidades en sus programas, no niega que están en su derecho de buscar las coaliciones de gobierno.

“En este México del 2011 es más fácil la unificación por parte de las fuerzas más conservadoras que de las fuerzas más progresistas, porque entre los partidos que hoy existen, que no representan genuinamente al país, son pequeñas oligarquías las que los manejan al PRI, al PAN y al PRD, hay una afinidad por conservar sus privilegios por no cambiar mucho”, sentenció.

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